Si en algún instante como en este que te escribo,
cavilas en mí y te preguntas donde podre estar...
Te respondo:
Estoy tan cerca que tengo aún tu aroma adherido a mi,
pero estoy tan lejos que ni los pasos me podrían llevar hacia ti,
estoy sentada en la silla que podría recitar mil historias,
vestida con prendas que tal vez ya conozcas,
con mi cabello recogido y algo desaliñada,
estoy tratando de narrarle al aire mi instante...
Emerge un calendario en el centro de mis pupilas,
parece que me quisiera reprochar las tres noches que a causa del llanto no me ha permitido descansar.
¡Cuánto tiempo ha pasado desde que me besaste y partiste!
Parece que en vez de cortar con todo el dolor
estuviese quitando a pellizcos pedazos
de ésto que no se si llamarlo amor.
Cuando el suplicio acabe y tengo confianza de que así será,
recogeré cada pedazo de mi,
lo vaciare dentro de una botella de licor y
te la enviare como obsequio
para ver si así logro algún día calar a lo profundo de tu corazón.
Te escribí versos de amor con la ápice de mis dedos y
plasme besos bajo la planta de tus pies
para que al caminar fueses abandonado un poco de mi sentir,
tratando de apaciguar la desazón que me provoca tu partir.
¡Te quisiera pedir algo!
Por favor camina un poco más rápido.
Aun llevas trozos de mi alma bajo tus pies.
Poco a poco me sumerjo en un universo de demencia
donde lo único que sosiega mi atrevida locura eres tú.
Tú presencia, tus besos, tu mirada, tu ser...
Me envuelves en tu mundo
como la noche acapara el absoluto de lo que mis ojos alcanzan,
tu oscuridad es aun más profunda de lo que mi tenebrosa alma contemplara.
Trato de mantener un poco de cordura,
de amarrar mi alma grabada a una estaca que me recuerde la realidad,
de forjar inmensos muros donde tallo cada momento vivido y
cada realidad a veces omitida,
para así no olvidar quien soy yo en tu universo y
quien eres tú en el mío.
Mundos distintos, humanos que se aman en lo prohibido.
Te he mentido al decir que eres simplemente uno más,
que te puedes largar de mi vida sin alguna particularidad,
que quiero amar a otro y merezco a alguien más.
Aprovecho a tope el instante en el que a mi lado estas, y
en las noches derramo alcohol sobre la pútrida herida que me provoca el pensar
que ella, le hace el amor al amor de mi vida.