No quería que te marcharas…
Quería amarrarte con la misma soga que moldeaba el nudo en mi garganta.
Te mire, y un lenguaje mudo intento hablar por cada uno,
pero no nos desciframos y sin despedirnos nos marcharnos;
Supe que no había remedio y que por más que lo deseara, tu silencio y tu espalda habían iniciado la marcha.
Condenada al olvido sensorial y al deseo inútil de querer huir u olvidar;
su voz ausente habría de recitarme en la soledad, y
al caer los parpados,
su recuerdo funesto se abriría paso entre la oscuridad.
Te miraba desde lejos, mientras cruzaba mi corazón el tiempo,
el agua salada ya colmaban mis senos, mi cara, y el vidrio que me hacía de almohada;
los kilómetros eran hojas afiladas llenas de recuerdos que me tajaban;
Sentía recoger nuestros recuerdos mientras el auto avanzaba al paso fúnebre de mi desconsuelo.
El naufragio que amenazaba la ocasión me dirigía a una desconcertante desesperación
mientras un joven interesado hacia de rescatista enamorado queriendo salvarme del inevitable naufragio.
Todo sonido, movimiento o luz me eran extraños, y el joven rescatista desapareció de mi vista como un espantajo.
El dolor se adhería a todo lo que era yo en tal momento,
tal tristeza me hacía temblar hasta los huesos,
mientras a punta de aguaceros llenaba los infinitos mares de mis recuerdos...
luego vinieron las culpas que suelen asaltar en ese tipo de momentos:
¿por qué no me ahogue en medio de tu saliva?,
¿por qué no fui capaz de ignorar tus mentiras?
¿Por qué no te hice el amor mil veces antes de la despedida?,
¿Por qué diablos no encontré la forma de aprender a hablar a tu medida?
…Cuando menos, debí haber ahogado los últimos besos en el mar infinito de tus retinas.
Es un instante,
un momento,
un parpadeo complejo,
es la congregación de los recuerdos,
el momento donde evocó todo aquello
¿Todo aquello?....
Me pregunto desde adentro.
Quizás es que la mente se desborda en recuerdos,
mil imágenes danzan torpemente en este momento y
no me logro concentrar en lo verdadero.
Y, ¿Qué es lo verdadero?
Lo único que resulta parecer cierto es mi desvariación de momento,
un intento frustrado de escribir y de transcribir esta jauría que llevo dentro.
Hasta risa me provoca mi falta de ingenio,
lo absurdo de mi vacío pensamiento...
como si no pudiese llenarlo cuando menos de pequeños fragmentos
o aunque fuera,
de un renglón de noticiero; Y
sí, sí tengo de que llenar mi cabeza,
pero descanso mis sentidos en la música;
Beethoven esparce mi pensamiento…, me quiero tirar sobre una alfombra y pensar en lo correcto.
Y, ¿Qué es lo correcto?...
Leía sobre el bien y el mal según Nietzsche.
Zaratustra es como un dios más verdadero,
me ha calado lo más profundo de los huesos, y
de repente me acongoja la soledad de Frederic y me quiero echar a llorar,
pero siempre recuerdo lo cojonudo que es él y mejor me concentro sin vacilar.
¡Yo tampoco tengo bien ni mal!
Es tan bello cuando te leen desde dentro,
eso hace Zaratustra, eso quizás es lo que haría un Dios…, y
tampoco lo idolatro, ni voy a hacer de él mi manual de instrucción,
pero estoy fascinada con el poder de la palabra,
del pensamiento profundo,
de la interiorización absoluta de la mente y del espíritu,
la canalización de lo ideal,
la visualización de lo inefable...
¡Ya me quiero largar a continuar leyéndolo!
Me avergüenzo ante los genios, y
ahora que lo pienso,
ya siento vergüenza de nuevo, porque ése no es el pensamiento correcto.
¡El conocimiento le llega a cada quien en su momento!
Y quizás sea cierto que voy llegando tarde al camino,
pero me propongo avanzar aunque sea a pequeños pasitos.
¡Vamos a ver qué hago de mi camino!
Por lo pronto desahogar mis tontas palabritas y aprender de corrección ortográfica para ver si dejo de ser tan torpecita…
Retomando los cuestionamientos,
entonces,
"Todo aquello" viene a ser en mi vida el hambre de conocimiento,
la ausencia más notoria y dolorosa que siento y
de la cual me avergüenzo.
¿y que es entonces para mí, lo verdadero y lo correcto?,
En definitiva, viene a ser todo aquello con lo que confortable y satisfecha me siento.
Dame tu lengua por estropajo,
deja que lave de mi piel de tus mentiras y falsas caricias.
Ya hasta la soledad tengo desaparecida,
no hay vino en la botella,
ni tinta en la pluma, y
así, como pluma me siento yo.
Algo de aquí voló, y
la razón para respirar profundo feneció.
Quiero descolgar los parpados y flotar ligera entre los hilos de tu cabello claro,
deseo transitarte con mi olfato y amarrar tu aroma a mis pasos.
Alivia mis lamentos con tu sexo apasionado,
reanima en mis entrañas las mariposas suicidadas
o dale una ejecución impecable a mi desgraciado amor.
Quiero que me arranques el querer como llego y de una vez por todas me liberes del dolor.
Apágame con tu saliva,
extíngueme con tu indiferencia,
restríngeme con tu resignación y
encierra mis sueños fracasados en tu cajón.
Liquídame el amor con el orgasmo vertiginoso de tu pasión.